Auto-cuidado
Estar bien es una ciencia
¿Te gustaría desarrollar hábitos saludables que te hagan sentir mejor con vos mismo/a? En esta nota te contamos acerca de las siete claves del autocuidado (desde la neurociencia), que te ayudarán a mejorar tu salud, relaciones, y trabajo.

“Tus pequeñas decisiones se convierten en acciones, tus acciones en hábitos, y tus hábitos en tu estilo de vida”, dijo @delfinadeachaval, psicóloga especialista en neurociencia, mindfulness y bienestar, en un taller que dio hace poco. Y explicó que en las últimas décadas, los hábitos se han convertido en un área de estudio muy importante desde la investigación científica.

“Desde la neurociencia sabemos que todos funcionamos por ‘hábitos’, algunos buenos y otros no tanto. Es decir, la mayor parte del día repetimos acciones ya aprendidas de forma automática, y no consciente”, dice De Achával. Y agrega: “Esto tiene un gran impacto en la mayoría de los aspectos de nuestra vida: desde la salud, las relaciones, y nuestra productividad en el trabajo”.

Por eso, la invitación es a crear hábitos saludables: cambiar nuestra manera de comer, comprar, hacer ejercicio o relacionarnos con otros, para estar bien con quienes nos rodean y proteger la salud mental y física. ¿Cómo lo logramos? La especialista nos regala siete claves desde la ciencia de la mente, para aprender de forma simple y concreta cómo integrar hábitos más sanos a la vida diaria.

 

  • Buen descanso/ El cerebro en acción mientras dormimos: ¿Sabías que cuando dormimos el cerebro está muy activo consolidando todos los aprendizajes del día? Está “ordenando” la gran cantidad de información que recibimos mientras estábamos despiertos, a través de la red neuronal por defecto (o Default Network). Además, una buena calidad de sueño es esencial para mantener sano el cerebro: modifica el ánimo, regula el sistema inmunológico, consolida la memoria, afecta la atención y la creatividad, desecha lo que no es necesario almacenar. ¿El dato? Tener un buen día no depende de cómo te levantas, sino de cómo te acuestas. Entonces, algunos tips que podemos tener en cuenta son: durante el día hacer descansos breves de 10-15 minutos cada 90 minutos. Y de noche, dormirnos offline (sin pantallas), acostarnos siempre a la misma hora, evitar tomar gaseosas o café a la tarde/noche, y no hacer actividad física dos horas antes de ir a la cama. Si tenemos insomnio, la recomendación es realizar alguna actividad tranquila fuera de la habitación, y volver cada 15 minutos.
  • Momento de Pausa/ Un cerebro relajado es un cerebro creativo: ¿Sabías que reservar algún tiempo del día para no hacer nada genera bienestar? ¿Te suele pasar que de repente se te ocurre una idea genial durante el baño o corriendo? Los instantes en los que resolvemos un problema o encontramos sentido lógico a algo de manera inesperada, tienen una base en zonas específicas del cerebro. Los investigadores especialistas en creatividad, afirman que las mejores ideas surgen de un complejo proceso que necesita de un cerebro relajado, para que pueda explorar asociaciones remotas. Es posible que esa sea la razón por la cual esos momentos de inspiración se producen cuando estamos en la ducha, corriendo, conduciendo, o al despertarnos por la mañana, cuando el cerebro está aún desorganizado. ¿Algunas ideas para el día? Buscar momentos de descanso mental. Usar el celular por bloques. Volver a la mono-tarea para ser más productivos. Realizar alguna actividad placentera y manual por día. Como leímos por ahí: “Volvamos a honrar las siestas, los silencios, los instantes habitados solamente por el fluir, sin que haya a la vista otro propósito que estar allí, estando”.
  • Mindfulness/ El poder de estar presentes: nuestra atención está acostumbrada a mirar hacia afuera por la supervivencia: peligros y necesidades siempre vienen del exterior. Entonces, hay que desarrollar la habilidad de llevar la atención hacia adentro para nuestro equilibrio y bienestar, con aceptación y sin juzgar. Algo que podemos hacer para trabajar la atención plena, es reservar un espacio en la agenda para meditar 10 minutos al día (fijo). Siempre es mejor hacerlo en las transiciones de ir a dormir o despertarnos, o encadenarlo a algún hábito que ya tengamos instalado.
  • Conexión y emociones/ Las emociones son tu puente con el mundo: cada vez que interactuamos con el entorno, incluso cuando estamos solos, experimentamos emociones. Transitar por el abanico emocional sin engancharnos, pasar de una emoción a otra sin problema, es saludable, es un indicador de que nuestra brújula interior funciona y que podemos fiarnos de ella. Nuestro cerebro necesita experimentar todas las emociones por una cuestión de supervivencia. El consejo siempre es que podamos hablar sobre lo que nos pasa. Pero además, que busquemos relaciones de calidad y profundidad.
  • Juego y Humor/ Con el cerebro ¡sí se juega!: cuando somos chicos, todo es juego. Y ahora, de adultos, nos olvidamos de ello, relegando el juego a momentos excepcionales. Porque muchas veces tenemos la creencia de que cuando “jugamos” con nuestros hijos, o con el perro, u otros adultos, estamos perdiendo el tiempo. Es hora de perder el tiempo jugando, para ganarlo, como los niños bien saben hacer. Incluyamos la actitud lúdica en las distintas áreas de nuestra vida. Celebremos los éxitos que nos sucedan a diario, y conectemos con la gratitud. Demos espacio al placer de disfrutar las cosas que nos gustan hacer. Exploremos el mundo lúdico con nuestra pareja: la intimidad. Invitemos a la familia y amigos a jugar.
  • Actividad física/ Fuente natural de pura energía: una vida activa no sólo es necesaria para mantener una buena salud física, sino que ayuda significativamente a mantener en forma las funciones cognitivas de nuestro cerebro. Está demostrado que las personas que realizan ejercicio físico aprenden más rápido, recuerdan mejor, piensan de forma más clara, se recuperan antes de un accidente cerebral, y tienen menos probabilidades de padecer depresión u otras disfunciones cognitivas relacionadas con la edad. ¿Algunas recomendaciones? Incluyamos en la rutina algo de ejercicio variado (20 minutos o más). No olvidemos de estirar al finalizar. Si lo podemos hacer acompañados, mejor. Activemos los cinco sentidos mientras ejercitamos.
  • Alimentación/ Nutrición inteligente para tu cerebro: para funcionar bien, nuestro cerebro necesita mucha energía. La sacamos de lo que comemos, del agua y del aire. Necesitamos nutrientes específicos para que la mente pueda estar despierta, ágil y a la altura de lo que necesitamos. Existen vitaminas y minerales que intervienen directamente en la concentración, la memoria, el rendimiento intelectual y el estado de ánimo. Entonces, es importante consumir una dieta mediterránea: pescado, oliva. Sumar alimentos con magnesio: chocolate negro puro, salmón, cereales integrales, kiwi, banana. Dosificar la cafeína. Beber mucha agua. Tener cuidado con el azúcar. Consumir grasas insaturadas.

Esperamos que la nota los ayude a sumar bienestar a su día a día. No olvidemos que como nos dijo De Achával, “los seres humanos tenemos la capacidad de crear nuevo tejido neuronal en nuestro cerebro a través de la neuroplasticidad. Esto nos permite generar nuevos aprendizajes, que se pueden convertir en hábitos, incluso cuando somos mayores o ancianos”. Siempre estamos a tiempo de hacer los cambios que necesitemos para vivir mejor, y lograr armonía y bienestar en nuestro cuerpo, mente y espíritu.

Pueden seguir a Delfina en su web o en su IG (ahí avisa las fechas de sus talleres). ¡Hasta la próxima!

 

 

 

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